miércoles, 20 de mayo de 2026

 CRÓNICAS DE UN JUICIO HISTÓRICO - Día 6 

𝗝𝘂𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗟𝗮𝗴𝘂𝗻𝗮 𝗣𝗮𝗶𝘃𝗮 𝗜𝗜 - 𝗖𝗿í𝗺𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗱𝗶𝗰𝘁𝗮𝗱𝘂𝗿𝗮: 𝗡𝗨𝗡𝗖𝗔 𝗠Á𝗦.

Por El Colectivo de la Memoria

𝗢𝘃𝗶𝗱𝗶𝗼 𝗔𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼, 𝗲𝗹 𝗕𝗶𝘆𝗶

Recuerda sus días de estudiante. Se conocen con Leonel Gaitán desde 1970, después se encuentran en el Colegio Universitario y en la Facultad de Ingeniería Química. Vivieron en varios domicilios y comenzaron a militar juntos en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

A mediados de 1980  detienen a Leonel. De esto se enteran por Elena (era su novia), a quien alguien llama para avisarle. El abogado ni siquiera se anima a presentar un Habeas Corpus. Cuando sale de su detención, le cuenta de las torturas a las que fue sometido en la GIR y en Inteligencia de la provincia, sita en San Martín y Obispo Gelabert. Varios meses después lo trasladan a Rawson, de donde sale en libertad.

Y la justicia? Bien, gracias: supo que  el juez Brusa le toma declaración encapuchado.

𝗥𝗶𝗰𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗚𝗮𝗹𝘃á𝗻, 𝗲𝗹 𝗧𝘂𝗿𝗰𝗼

El 10 de abril de 1980 trabajaba en una fábrica de mosaicos (Lombardi) en Santa Fe, cuando llegan algunos hombres, lo sacan afuera, lo esposan y se lo llevan, sin mediar ninguna orden, ni siquiera oral. Su primer destino es Inteligencia de la provincia, que está en San Martín y Obispo Gelabert, allí lo mojan y le pegan con correas. Pide ir al baño y a la vuelta un policía lo interroga y les ordena a otros que le sequen el calabozo y le den comida.

Al otro día le vuelven a pegar y, en un momento dado, le sacan la capucha y uno de ellos les dice que es amigo de su hermano (Rodi). Se da cuenta que es Breson, escribiente de Quirelli (juez federal), que iba siempre con los Palamedi.

Su hermano le preguntó a Brusa sobre él, y éste lo negó.

Se acuerda de un capataz del Frigorífico  Nelson que murió mientras él trabajaba allí. Con varios compañeros más habían formado una agrupación por distintas reivindicaciones. Después de 10 días lo llevan a la comisaría 5ta. , donde se reencuentra con todos los presos de Laguna Paiva. Les inician una causa por Asociación Ilícita y tenencia de armas, que al tiempo tienen que desestimar. Es liberado el 10 de abril de 1984.

Una vez en libertad, pasa por distintos trabajos. Una compañera de trabajo lo lleva a su casa para hacer distintos arreglos y durante su visita vuelve el marido, que era policía. Él lo reconoce como un tal González, uno de los que lo había secuestrado y pegado.

Uno de los policías de Paiva (Solís) le dijo: a estos negros tendrían que haberlos matado a todos en el ’55. Son todos comunistas... Estuvo con todos los Páez y cada uno de ellos contó algo de su caída. Luego, les dijeron que los llevaban a Coronda, pero, en lugar de ello, van a parar al penal de Rawson. Desde allí recuperarán su libertad.

𝗖𝗹𝗮𝘂𝗱𝗶𝗮 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗮 𝗚𝗮𝗹𝘃á𝗻

Recuerda que cuando se llevaron a su papá (Ricardo Galván) todos ellos eran chicos. Tuvieron que ir a vivir con sus abuelos para que la mamá pudiera buscar a su papá, que estaba desaparecido. Ella es la única que se queda con su mamá. Finalmente, lo encontraron golpeado y detenido.

No entendió en ese entonces qué le pasó a su papá, pero ahora que es grande, sí. “𝘝𝘦𝘯𝘨𝘰 𝘢 𝘢𝘱𝘰𝘺𝘢𝘳 𝘢 𝘮𝘪 𝘱𝘢𝘱á, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳𝘰𝘯 𝘴𝘪𝘯 é𝘭 𝘺 𝘴𝘰𝘭𝘰𝘴”. Después de un año, fue a vivir con sus abuelos y nunca más vio a su mamá. Cuatro años sin verlo, dos veces fue a la cárcel.  

Tenía 11 años.

𝗙𝗿𝗼𝗶𝗹á𝗻 𝗔𝗴𝘂𝗶𝗿𝗿𝗲

Cuando lo secuestran tenía 17 años. Lo hace la patota del ’76: "Mono" Jaime, "Pollo" Colombini, "Morrongo" Martínez, Valdés, Insaurralde. Dalmacio Vázquez, quien era policía, dice que vio a Martínez Dorr llevarse en brazos a Alicia López, moribunda o ya muerta. El mismo fue detenido y estuvo a disposición del PEN. Lo reintegraron sin uso de armas ni uniforme. 

Cuando lo liberaron, lo pusieron en el régimen de Libertad Vigilada, por lo que tenía que firmar su presencia cada tres días y cada 15 concurrir a los altos de la comisaría 4ta. para lo mismo. A veces le hacían amenazas veladas.

Recuerda a sus compañeros de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que fueron violentados y golpeados más que él y eran más chicos, sin tantas armas para entender lo que les estaba pasando. No se comprende cómo lo pudieron hacer.

En democracia, con sus abogados que fueron, en primer término Coco Pedraza y luego Horacio Coutaz, logró llevar a juicio y  condenar a uno de sus verdugos, Martínez Dorr.

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